El deceso de un empleado!!!

Cuando una persona fallece, además de la sensibilidad al identificar las condiciones por las que están pasando sus familiares, implica varios procesos, entre los que se encuentran compromisos económicos, laborales y de organización familiar, sin embargo, ante el fallecimiento de un trabajador activo, la consecuencia es la terminación de la relación laboral como lo indica el artículo 53 fracción II de la Ley Federal del Trabajo, no obstante, para las empresas u organizaciones subsisten una serie de obligaciones.

 

Primeramente, al ingresar a una empresa, es indispensable que el patrón cumpla con el deber de inscribir y registrar al empleado oportunamente ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, contar con su contrato laboral, expediente individual y tener bien identificados a los beneficiarios, porcentajes y parentesco, debido a que es común que cuando la muerte ocurre por causas ajenas al ambiente laboral, las empresas reciban la noticia por parte de los familiares cercanos al colaborador, quienes pretenderán obtener el pago de las prestaciones que éste generó en vida como lo marca el Articulo 501 de la LFT.

 

Si llegase a suceder, el deceso del empleado activo, se debe definir si la causa del deceso es por un factor externo al entorno laboral o de un riesgo de trabajo.

 

El origen de la pérdida de la vida, definirá los procesos en cada caso y el tiempo en que deberá llevarse a término, y consecuentemente evitar sanciones o pagos indebidos, para ello, citamos textualmente el Artículo 473 (Riesgos de trabajos son los accidentes y enfermedades a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con motivo del trabajo) y Artículo 474 (Accidente de trabajo es toda lesión orgánica o perturbación funcional, inmediata o posterior, la muerte o la desaparición derivada de un acto delincuencial, producida repentinamente en ejercicio o con motivo del trabajo, cualesquiera que sean el lugar y el tiempo en que se preste) ambos de la LFT.

 

 

Si el deceso del empleado, se genera por un riesgo de trabajo, y el patrón NO cumplió con el deber de inscribir y registrar al empleado oportunamente ante el IMSS, será acreedor al pago de las responsabilidades impuestas por la LFT, que son:

  •  Dos meses de salario por de concepto de gastos funerarios, y
  • El importe equivalente a 5,000 días de salario.

Además de cubrirse el pago de las prestaciones adeudadas o conceptos económicos que son:

  •  Los salarios devengados,
  • El aguinaldo proporcional,
  • Las vacaciones proporcionales y el 25% por concepto de la prima vacacional, y
  • Cualquier otra prestación pendiente de cubrirse.

 

Es necesario dar aviso de la ocurrencia de accidentes laborales, dentro de las 72 horas siguientes por escrito o por medios electrónicos a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, al Inspector del Trabajo y a la Junta de Conciliación y Arbitraje, así como en 24 horas después de acontecidos al Instituto Mexicano del Seguro Social y reportar la muerte de un trabajador tan pronto tenga conocimiento de esta.

 

Si por alguna razón, estando en vida, el empleado no designó a nadie como beneficiario, el patrón está obligado a requerir a quienes consideren que tienen derecho a los conceptos económicos mencionados anteriormente, llevando a cabo el procedimiento que contempla la LFT a efectos de designar a los beneficiarios del trabajador fallecido y recordando que de forma preferente es la viuda o viudo, hijos ascendientes, concubinos o dependientes económicos.

 

Agotado el procedimiento, la Junta de Conciliación y Arbitraje, emitirá la resolución determinando que persona tiene derecho al pago.

 

De efectuarse algún pago anticipado por parte del patrón, sin contar con la resolución que así lo determine, se corre el riesgo de que cualquier sujeto con mejor derecho acuda ante la autoridad a demandar la designación a su favor y el patrón tenga que erogar dos veces los importes correspondientes.

 

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